Lee en voz alta, ofrece dos opciones sencillas, acepta gestos y dibujos y respeta el ritmo del niño. No se necesita cuenta, lectura autónoma ni contar experiencias privadas. A los 4–5 años elige esta propuesta cuando el niño necesite más juego acompañado.
1. El rostro de Prudente
Cuenta: “Prudente esperaba jugar y la lluvia cambió el plan”. ¿Qué podría sentir? Puede haber distintas respuestas.
Jugar: imitar un rostro, señalar una emoción o dibujarla. La persona adulta la nombra sin juzgarla.
Fuera de la pantalla: elegir juntos una actividad alternativa.
2. El turno del tesoro
Dos personajes quieren el mismo juguete. ¿Cómo podrían turnarse?
Jugar: usar un objeto real y una canción breve para cambiar de turno. Se puede pedir ayuda o elegir otro objeto.
Fuera de la pantalla: practicar una vez, sin premios por obedecer ni castigo por frustrarse.
3. Semillas de bondad
La bondad crece con pequeños cuidados.
Sabiduría ve una planta que necesita cuidado. ¿Qué podemos hacer?
Jugar: representar regar, plantar y esperar con movimientos. Dibujar una semilla.
Fuera de la pantalla: cuidar una planta con supervisión y volver a observarla otro día.
Observar para acompañar
Observa si el niño puede señalar una emoción, proponer una acción de cuidado o participar en un turno con apoyo. Registra el apoyo que funcionó. No se evalúa su fe ni se etiqueta su carácter.