ENSEÑANZA 97 DE 233 · Misericordia perdón y restauración
No condenar con hipocresía
Antes de condenar al otro, cada persona debe reconocer su propio pecado y necesidad de gracia.

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Leer el pasaje
Juan 8:7-11
“7 Y como perseverasen preguntándole, enderezose, y díjoles: El que de vosotros esté sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero. 8 Y volviéndose a inclinar hacia abajo, escribía en tierra. 9 Oyendo, pues, ellos, redargüidos de la conciencia, salíanse uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros: y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. 10 Y enderezándose Jesús, y no viendo a nadie más que a la mujer, díjole: ¿Mujer, dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te ha condenado? 11 Y ella dijo: Señor, ninguno. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno: vete, y no peques más.”
Referencias relacionadas: Mateo 7:1-5. Texto bíblico de la colección original; conserva su grafía y numeración.
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