ENSEÑANZA 212 DE 233 · Parábolas y lecciones centrales
Humillarse al buscar misericordia
El publicano vuelve justificado porque reconoce su pecado, mientras el fariseo se exalta comparándose.

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Lucas 18:10-14
“10 Dos hombres subieron al templo a orar: el uno Fariseo, el otro publicano. 11 El Fariseo, en pie, oraba consigo de esta manera: Dios, te doy gracias, que no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; 12 Ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que poseo. 13 Mas el publicano estando lejos no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que hería su pecho, diciendo: Dios, sé propició a mí pecador. 14 Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado.”
Referencias relacionadas: Lucas 14:11. Texto bíblico de la colección original; conserva su grafía y numeración.
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